Carta abierta a mi amor desde lejos

Querido amor de lejos, en esta guerra que nos ha alejado aún más y nos ha dejado atrapados en nuestra propia ventana del horizonte, ni veo dónde se pone tu sol, ni tú puedes ver dónde nace el mío, imagino que la palabra escrita ha una fuerza mayor que el propio grito para contarte las cosas que extraño cuando todavía podíamos mirar el mismo cielo.

No sé cuánto durará esta guerra y cuándo podremos concertar un encuentro en la plaza de la paz. Siento un escalofrío que me recorre la espalda con solo pensar en nunca, porque, ya sabes, no tenemos forma de saber con certeza cómo o cuándo terminará una guerra. Solo te pido que no me dejes sin noticias, necesito conocerte más a menudo.

Los recuerdos que he guardado ya están rayados por escuchar y revisar tanto. ¿Conoces un récord? Entonces, más o menos así. Estiro mi memoria al máximo para no olvidar ningún momento, como la lluvia que un día nos cogió por sorpresa de camino al bar. Y, debajo de la marquesina, nos quedamos allí hablando durante casi una hora: ¿adónde íbamos realmente?

¿Cómo recuperar ese tiempo, volver a sentir el aleluya de esa lluvia?

¿Alguien sabe cuál fue la última lluvia de vida antes de la guerra? Temo que la memoria se desvanezca con la edad y la falta de sol. Intento abrir las piernas a través de la rajadura del sol que hace una cruz en el suelo de la habitación, para no ponerme completamente amarillo durante el tiempo que dura esta guerra loca.

¿Cuándo podríamos imaginar que pasaría algo así y nos encerraría a todos en casa? Enemigos invisibles, contra los cuales no hay rifles ni tanques ni otras armas de fuego o armas nucleares que los hagan desaparecer. Mientras esto dure, tenemos que desaparecer. No me dejes sin noticias, escribe, aunque sea una nota.

Sé que la oficina de correos está funcionando como una locura. Los carteros se disfrazan de astronautas para cruzar ciudades y gestionar las entregas. Así que escribe una carta o varias entradas a la vez y envíalas todas juntas.

Entonces tendré más noticias.

También quería noticias de tu cara para ver cómo te ves en esta guerra. Quiero ser optimista y pensar que aún seremos capaces de reconocernos cuando todo esto termine ... ¿Sabías que la locura está diezmando a la gente? ¿Escuchaste sobre los suicidios que salieron sin ropa?

Amor mío, no te vuelvas loco, no mueras ni desaparezcas, no salgas de casa sin protección. Guarda tu existencia para compartir conmigo el tiempo después de la guerra; guarda tu cuerpo, tu rostro, tu alma. Estaré aquí, donde siempre he estado, esperándote. Para que veamos la misma puesta de sol y estiremos la mirada hacia el mismo horizonte.

No olvides lo mucho que te amo. Escribe, incluso si es una nota.

POR CLAUDIA NINA - [email protected]

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Claudia Nina

Toda mi ficción tiene una pequeña confesión, personal o de la vida de otra persona. Creo que traje esta locura por cuidar el mundo desde el periodismo y, de alguna manera, transformar el reflejo de este mundo en mí en texto. Tengo 13 libros publicados, desde novelas hasta niños, pasando por cuentos y ensayos. Creo que solo falta la poesía, pero se la debo.