Las historias divertidas con los gatos más asombrosos del mundo

¡Historias divertidas con gatos haciéndolos todos! Menos mal que tienen siete vidas ...

Gatini el gato

Trabajé en una perrera donde la gente deja a sus perros y gatos cuando se van de vacaciones. Una mañana saqué un gato de su jaula y, después de jugar con él y reponer la comida y el agua, lo volví a meter dentro. Unos minutos más tarde, me sorprendió verlo a mis pies, ya que las puertas de la jaula se traban cuando están cerradas. No podía entender cómo se había escapado el gato, hasta que lo levanté y miré el cartel en el collar con su nombre: "Houdini".

- BARBARA ROHRSSEN

Al final de una visita a Ámsterdam, un amigo pidió prestada una maleta vieja a sus anfitriones para llevarse sus recuerdos a casa. En el aeropuerto, sin embargo, un inspector de aduanas sometió el equipaje de nuestro amigo a un peine e incluso envió a buscar un perro rastreador. El perro entró en la zona, fue directo a la maleta prestada y se puso frenético. El inspector intensificó su búsqueda, pero no encontró nada. Al llegar a casa, el niño llamó a sus anfitriones y les dijo que estaba intrigado por el comportamiento del perro en el aeropuerto.

"Tal vez sea porque esta es la maleta en la que duerme nuestro gato", dijo el dueño de la maleta.

- J. RIETDIJK-SHEPHERD

Cuando mi hija y yo no pescamos más que una sardina en nuestro viaje de pesca, no fue suficiente para un almuerzo modesto, decidimos donarla a sus dos gatos. Lo puso en su cuenco y observó a las dos mascotas malcriadas oliendo el pescado mientras se negaban a comerlo. Pensando rápido, mi hija tomó el plato, fue al abrelatas eléctrico, lo encendió durante unos segundos y luego volvió a poner el pescado en el piso. Los gatos saltaron al plato y lo devoraron todo.

- SUSAN WARD

No hace mucho, un cliente llevó a dos gatos a la clínica veterinaria de mi esposo para un chequeo. Uno era pequeño, gordo y con manchas de tigre; el otro era grande, delgado y negro. Observó con atención cuando coloqué cada uno en la balanza.

"Pesan casi lo mismo", dije.

- ¡Esa es la prueba! Ella exclamo. - El negro te hace ver más delgado. Y las rayas te hacen ver gorda.

- SUSAN DANIEL

La rata cayó en un barril de vino. Como no sabía nadar, empezó a ahogarse, a tragar vino y a gritar pidiendo ayuda. Pero solo apareció un gato, para responder a la llamada, su enemigo número uno. El gato luego preguntó irónicamente:

- ¿Te estás ahogando, amigo?

El ratón, apenas capaz de hablar, respondió:

- No se quede ahí parado y mire. Por favor sácame de aquí. Yo no sé nadar.

"Pero si te saco de ahí, te comeré, porque soy un gato", dijo entre risas.

"Sé que eres un gato, pero prefiero morir comido por ti que ahogado en vino", dijo el ratón, ya en los últimos.

El gato pensó y respondió:

- ¡Todo bien! Te sacaré de ahí.

Y, tranquilamente, el gato sacó el ratón del cañón y lo colocó en el suelo. Pero la rata pronto intentó desaparecer por un agujero.

"Oye, me engañaste", se quejó el gato. - Dijiste que me ibas a dejar comerlo.

- ¿He dicho que?

- Dijo.

- ¡No es posible! ¡Debería estar borracho!

- LUCIENE PINTO FERREIRA

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