Somos un niño en el cuerpo de un adulto

Eres un niño y siempre lo serás.

Digo esto bien porque he visto a mis abuelos, que tenían 80 años, jugando al voleibol en el jardín de nuestra casa en Teresópolis.

Mi abuela se rió cuando cayó la pelota y dijo que no era lo suficientemente mayor para eso.

¿Pero quién envejece el alma?

Veo al niño en los ojos de mi abuelo cuando gana o compra una bolsa de jabuticaba.

Cuando presentas a un niño, dices la verdad:

¿No querías jugar con eso?

Pero creemos que es ridículo jugar con un carrito a los 40.

Creemos que muchas cosas son ridículas.

Juzgamos mucho, como hacen los niños.

La única diferencia es que los adultos juzgan por la espalda y los niños dicen que tienes olor de pies en la cara, cuando cantan felicitaciones por tu cumpleaños.

Cuando ese silencio mortal se apodera del entorno.

- ¡CARACA TIO FELIPE, MÓ CHULÉ!

Los niños hacen eso y se ríen de nosotros. En nuestro rostro.

Pasan los años y todavía no sabemos cómo afrontar las frustraciones.

No somos lo suficientemente maduros para manejar un "no".

O recibir críticas.

Creamos innumerables expectativas sobre amores, trabajos, logros.

Y cuando las cosas van mal, lo único que queremos es el regazo de nuestra madre.

(Y probablemente nuestra mamá también quiera el regazo de su mamá)

Puedes ser más generoso que Silvio Santos en Nochebuena, pero apuesto a que te cuesta disculparte incluso cuando sientes que tienes razón.

Porque, muchas veces, la gente prefiere estar segura que estar en paz.

Cuando peleamos con los que amamos, nos alejamos.

Parecemos niños en el patio de recreo, estábamos de mal humor porque nuestro amiguito nos empujó sin querer y nos caímos al suelo.

Así que hoy, mi niño interior prefiere estar en paz con sus seres queridos.

Incluso si tengo razón.

Ya estoy hablando, OUOUOU, ¿VAMOS A PAYASO?

Somos un amigo.

Nuestro niño interior siempre quiere la paz, pero nuestro ego, ¡nuestro ego muy grande! - Calla este niño interior.

¿Y cuál es el miedo a eso?

¿Miedo a ser feliz?

Hagamos una guerra de vejiga.

Jugando mimo.

Piqué agarra y ralla la rodilla.

Después de todo, nunca dejamos de tener frustraciones.

Marina Estevão

Licenciada en Periodismo en la PUC-RJ, su pasión es escribir sobre lo que vive, lo que ve y lo que siente. Después de todo, cada historia tiene varios lados, lo que cambia es la forma de contarla, siempre de buen humor.