Urólogo: ¿que hace y cuando es el momento de ver uno?

El urólogo es un profesional dedicado al tratamiento del sistema urinario , que incluye órganos y canales específicos. Para actuar de forma completa y experimentada, es necesario que, además de la formación médica, tenga dos especializaciones: una en cirugía general y otra en urología.

¿Qué hace un urólogo?

El urólogo es el profesional encargado del cuidado del aparato urinario en la mujer y del aparato genital y urinario en el hombre. Trata órganos como la vejiga, los riñones, la uretra y el uréter; y también testículos, pene, próstata y epidídimo, un canal que almacena esperma.

El profesional también puede realizar diagnósticos y tratamientos de las glándulas suprarrenales, ubicadas por encima de los riñones, que producen las hormonas aldosterona, cortisol, adrenalina y norepinefrina.

El urólogo suele atender a los pacientes en el consultorio, pero también realiza cirugías, monitorea a los pacientes hospitalizados y realiza exámenes preventivos en hombres para prevenir o detectar enfermedades como el cáncer de próstata, por ejemplo.

¿Cuándo debería ver a un urólogo?

Es necesario acudir al urólogo cuando hay molestias en la región abdominal, como dolor en los riñones o durante las relaciones sexuales, dificultad para orinar y en caso de enfermedades de transmisión sexual. Los dolores lumbares, en el pene o en los testículos también son indicativos de buscar ayuda.

Se recomienda que los hombres mayores de 50 años busquen un profesional adecuado para evaluar anualmente la próstata y evitar enfermedades en las que la incidencia es mayor en los hombres de este grupo de edad.

En el caso del cáncer de próstata en la familia, es fundamental que el paciente consulte a un urólogo a partir de los 40 años para realizarse un tacto rectal con el fin de prevenir o detectar la enfermedad de forma precoz y realizar el tratamiento ideal.

¿Qué enfermedades trata el urólogo?

La lista de enfermedades que trata un urólogo es bastante diversa. Entre los problemas que pueden afectar tanto a hombres como a mujeres se encuentran:

  • infecciones urinarias;
  • inflamación en el tracto urinario;
  • tumores malignos (cáncer) o benignos;
  • cálculos renales, los famosos cálculos renales;
  • incontinencia u obstrucción del flujo urinario.

En los hombres , el profesional identifica enfermedades como:

  • esterilidad;
  • impotencia sexual;
  • STD;
  • eyaculación precoz;
  • fimosis;
  • curvatura del pene;
  • cáncer en alguna parte del sistema reproductor masculino.

¿Cómo es la primera cita?

Para identificar enfermedades y realizar el mejor tratamiento, el urólogo hace una serie de preguntas como cuáles son los síntomas (dolor, malestar) o signos que pueden haber aparecido en el cuerpo y el momento en que el paciente notó estos síntomas y / o signos.

Por lo general, se solicita una serie de pruebas según el informe del paciente. El más común es el análisis de sangre , para evaluar los parámetros bioquímicos relacionados con el tracto urinario (como creatina, urea y ácido úrico), además del recuento de leucocitos (glóbulos blancos) para detectar una infección.

También se pueden solicitar pruebas de diagnóstico por imágenes, como resonancias magnéticas y ecografías .

Otras pruebas que se pueden solicitar son espermogramas (en caso de infertilidad); biopsia de vejiga , para detectar un presunto cáncer de vejiga; flujometría , para evaluar el flujo urinario; y uretrocistoscopia , un examen en el que se observan la uretra y la vejiga a través de un endoscopio para detectar inflamación, estrechamiento o tumores.

En el caso del cáncer de próstata, una prueba muy útil para identificar la enfermedad es un marcador tumoral llamado PSA , detectado en el análisis de sangre.

Como las enfermedades relacionadas con el sistema urinario son variadas, se pueden prescribir muchos tratamientos según el informe de cada paciente. Entre las opciones se encuentran medicamentos, cirugías, quimioterapia y radioterapia, entre otras.

Cuidado

Algunas precauciones para evitar infecciones son importantes, como beber al menos dos litros de agua al día, para estimular la producción de orina y evitar pasar demasiado tiempo sin vaciar la vejiga.

Es necesario mantener la higiene local de la forma correcta para reducir las posibilidades de contaminación. En las mujeres, se requiere cuidado e higiene después de defecar y tener relaciones sexuales.

La ropa interior de material sintético puede facilitar la proliferación de bacterias y mantener el lugar húmedo. Prefiera siempre los tejidos de algodón que ayuden a mantener el lugar seco y, por tanto, menos favorables a las infecciones.