Carta mía para el futuro

Hoy estoy en la mitad de mi vida , si llego a los 100 años. No me importaría llegar a los 100 si no fuera por la mirada complaciente de los más pequeños, que temerán mi muerte cercana y me cubrirán con cariño y hablarán de mí a mis espaldas. ¿Dejará la humanidad de contar las edades de las personas?

A los 20, nunca imaginé que llegaría tan joven a los 50. Quería escribir este disco para leer en el futuro, a los 100, y pensar: qué buena vida tuve. Multiplico mis brazos en las tareas del hogar, los niños y el trabajo y me doy cuenta de que esta es la mejor etapa de la vida. Pero no me equivoco: llegará el momento implacable y, con él, si vivo, 100 años. No tendré mis manos tan ágiles para sujetar la cuerda de mi mundo, ni la fuerza para pisar el suelo con tanta vehemencia como ahora. Dios mío, como soy fuerte y enojado, como tengo una voz y músculos fuertes, estoy en mi mejor momento. A los 20, era solo un proyecto, un sueño de lo que me convertí. Sí, con alegría me doy cuenta de que me convertí en mi sueño.

Quizás por eso escribo ahora, para celebrarme en el futuro.

Cuando cumpla 100 años, solo deseo una cosa, ya que los músculos se habrán debilitado para siempre: que la mente esté bien para leer este texto y pensar: qué alegría fue vivir, cruzar el mundo en aleluya, tener la fuerza para criar dos hijas. haz una carrera solo con palabras. ¡Hice una carrera con palabras! No necesitaba nada más. Solo verbo, adjetivo, coma, párrafo. Y con cosas tan pequeñas e ignoradas, hice una carrera. Espero que en mis 100 años me celebren por haber construido una carrera llena de palabras ...

De repente me da mucha pena pensar que mis hijas extrañarán la fortaleza que tenía a los 50. Yo también me extrañaré a los 50 y extrañaré mi paso por la vida, si en algún momento soy consciente de mi muerte.

Dejo este registro como si fueran las fotos de mis hijas en la infancia.

Miro y veo lo bien que los cuidé, cómo fui la madre que quería ser. Y eso es todo lo que es más sagrado en este mundo. Yo era la madre que soñaba ser. A los 50, soy la persona que soñé a los 20, y a los 100, espero ser la persona que soñé a los 50.

Pero le tengo miedo a los 100, porque seré frágil. Nadie puede mantener tantos músculos durante tanto tiempo. Al menos déjame brindar. Siempre me gustó poder levantar un vaso y decir: aleluya, aleluya. Que este texto sea un registro, una foto de mi fuerza y ​​valentía. A los 50, soy la persona que soñaba ser. Tim Tim.

POR CLAUDIA NINA - [email protected]

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Claudia Nina

Toda mi ficción tiene una pequeña confesión, personal o de la vida de otra persona. Creo que traje esta locura por cuidar el mundo desde el periodismo y, de alguna manera, transformar el reflejo de este mundo en mí en texto. Tengo 13 libros publicados, desde novelas hasta niños, pasando por cuentos y ensayos. Creo que solo falta la poesía, pero se la debo.