Vértigo: ¿cuáles son las posibles causas?

Según una revisión sistemática de 20 estudios previos de University College London en 2015, hasta una décima parte de la población adulta mundial experimentará vértigo en algún momento de la vida; Entre el 17% y el 30% experimentará mareos significativos.

En términos médicos, el vértigo significa que la percepción del movimiento del cuerpo no se alinea con la realidad; gira el mundo, no la persona. Por otro lado, el mareo tiene más que ver con la desorientación espacial, sin la falsa o distorsionada sensación de movimiento. Puede implicar un desequilibrio o la persona se sentirá mareada. Descubra cuáles son las enfermedades más comunes que causan el síntoma y qué hacer a continuación.

¿Cuales son las causas?

Hay decenas de posibles causas de mareos o vértigo, como niveles bajos de glucosa en sangre, efectos secundarios de los medicamentos, deshidratación o incluso accidentes cerebrovasculares. Por lo tanto, es importante buscar ayuda médica de inmediato si el malestar está asociado con otros síntomas, como dificultades para hablar, debilidad muscular, confusión mental y cambios en la visión.

Sin embargo, el problema a menudo surge en el sistema vestibular del oído interno, esencial para el equilibrio y la orientación. Sus componentes perciben los movimientos de la cabeza y cómo se relacionan con la fuerza de gravedad. El sistema envía esta información al cerebro para ayudarnos a estabilizar nuestros ojos y caminar sin caernos.

El sistema vestibular puede disminuir con la edad. Según una estimación de 2009 publicada en la revista Archives of Internal Medicine , basada en una muestra de más de 5,000 estadounidenses, aproximadamente el 35% de los adultos mayores de 40 años tienen disfunción de este sistema.

El culpable más común: BPPV

Uno de los problemas vestibulares diagnosticados con mayor frecuencia es el vértigo posicional paroxístico benigno. En el oído interno, hay trozos de calcio, llamados otolitos, que giran y activan células con cilios sensoriales. BPPV comienza cuando una de estas piezas se suelta. El calcio desplazado flota y estimula los receptores que controlan el movimiento del líquido en el oído interno, enviando mensajes confusos al cerebro. El resultado son ataques de vértigo que suelen durar unos minutos o menos.

El VPPB tiende a desaparecer en unas pocas semanas o meses, posiblemente porque el cristal de calcio se disuelve en el líquido del oído interno. Si el problema no se resuelve, suele ser posible curarlo con tratamientos rápidos e indoloros que implican el reposicionamiento de la partícula. El abordaje más estudiado es la maniobra de Epley, que, en el 70 al 80% de los casos, produce un alivio inmediato.

En esta técnica, el médico mueve la cabeza del paciente a una determinada posición, por ejemplo, 45 grados hacia el lado afectado, durante unos 30 segundos cada uno. El objetivo es sacar los desechos del líquido del oído y llevarlos a otra área donde no causen problemas.

Por razones que aún no están del todo claras, es muy probable que el BPPV regrese; las estimaciones de la tasa de recurrencia alcanzan el 50% en tres años. Lo bueno es que es probable que repetir la maniobra de Epley resuelva el problema nuevamente.

Aunque es bastante sencillo hacer el reposicionamiento por tu cuenta en casa, el neurólogo Dr. Alexandre Bisdorff, de Luxemburgo, advierte que primero es bueno confirmar primero el diagnóstico, para no pasar por alto ningún problema más grave. En los casos en los que este tratamiento no invasivo de partículas no funcione tras varios intentos, la cirugía puede solucionarlo.

Trastornos complejos y enfermedades crónicas

No todos los problemas vestibulares pueden resolverse tan rápido como el VPPB. Cuando Melanie Simms experimentó mareos y dolor de oído en agosto de 2007, fue solo el comienzo de una odisea médica. A la estudiante de Aldbrough, Inglaterra, que entonces tenía 20 años, le dijeron que tenía una infección del oído interno.

Los síntomas deberían haber desaparecido cuando el sistema inmunológico de Melanie mató al virus, pero las lesiones fueron duraderas. “Pasé alrededor de un año diciéndoles a los médicos que no estaba mejorando”, recuerda Melanie.

Entornos estimulantes como un supermercado la dejaban casi debilitada; a veces necesitaba que alguien me ayudara a caminar. Finalmente, en 2009, un otorrinolaringólogo le preguntó durante una cita: "Cuando el coche se detiene, ¿parece que todavía está conduciendo?" Melanie se sintió muy aliviada al encontrar a alguien que parecía comprender su problema.

Se le diagnosticó neuritis vestibular no compensada, uno de varios trastornos que provocan mareos o vértigo constante. (Otra es la enfermedad de Ménière, que resulta de una cantidad anormal de líquido en el oído y también puede causar tinnitus y pérdida de audición). Aunque no siempre existe una cura para los trastornos vestibulares crónicos, el tratamiento puede minimizar los síntomas. Dependiendo del diagnóstico, se utilizan medicamentos, cirugía y terapia de rehabilitación vestibular.

Rehabilitación del sistema vestibular

La rehabilitación puede adaptarse a síntomas específicos, según Lena Kollén, fisioterapeuta vestibular de Gotemburgo, Suecia. Ella y sus colegas elaboran planes que involucran todo el sistema de equilibrio del paciente "y pueden incluir mucho, desde movimientos de cabeza hasta equilibrio en un lugar con los ojos cerrados", explica Lena.

Para Melanie, los ejercicios comenzaron con movimientos de la barbilla hacia arriba y hacia abajo con los ojos enfocados primero en un patrón estático, luego en la televisión. La esperanza es que el cerebro aprenda gradualmente a compensar las imperfecciones de las señales que recibe confiando en los otros sentidos para orientarse.

A principios de este año, Melanie terminó sus sesiones de fisioterapia. Ahora puede trabajar como recepcionista en un hospital y también ayuda a administrar el Yorkshire Balance Support Group. Uno de los objetivos de esta entidad es sensibilizar al público sobre las enfermedades vestibulares.

"Mucha gente se siente sola y asustada porque no sabe lo que está pasando", dice Melanie, "pero estas enfermedades son más comunes de lo que cree".

POR SAMANTHA RIDEOUT