Descubre las historias detrás de los símbolos de la Navidad.

Si te gusta decorar la casa para la llegada de la Navidad, debes haber notado cuántas cosas se insertan en la decoración. Todos los símbolos y costumbres navideños se han incorporado a las tradiciones navideñas a lo largo del tiempo. La cuna, por ejemplo, data del siglo XI.

La celebración de la Navidad tiene lugar en casi todos los países del mundo, pero de formas muy diferentes. Cada uno tiene sus tradiciones, que van desde la ropa hasta los platos, pero todos celebran el amor y la fraternidad, junto con familiares o amigos.

Sin embargo, aun con sus particularidades, gracias a la globalización es posible reconocer decoraciones y canciones propias de esta época del año en plazas y centros comerciales. ¡Seguro que no será difícil toparse con Santa Claus!

La Navidad también trae una sensación de paz y viene cargada de mucha religiosidad. Debido a que es la celebración del nacimiento de Jesús, muchos de los objetos navideños retratan la fe cristiana. Puede que no lo sepas, pero incluso el árbol de Navidad tiene su origen en el cristianismo. ¿Quiere saber más? ¡Así que conozca algunas de las historias detrás de los símbolos navideños y haga que su fiesta sea más significativa! Déjate llevar por la magia de esta celebración tan bonita y llena de encantos.

7 símbolos navideños y sus historias

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Papá Noel: el origen

El anciano gordo, barbudo y vestido de rojo es una de las figuras centrales de la Navidad. Fusiona las características de varios personajes de todo el mundo. Pero es una mezcla de Santa Claus de Inglaterra, San Nicolás de Bári y el Niño Jesús. São Nicolau era obispo de Mira y una persona muy generosa.

Cuenta la historia que un vecino de la diócesis estaba en tal pobreza que decidió vender a sus hijas para sobrevivir, ya que no podía casarse con ellas por falta de dinero para la dote. Para evitar este dolor a la familia, São Nicolau tomó una bolsa llena de monedas de oro y, por la noche, la arrojó por la chimenea de la casa de este hombre. Con ese dinero se casó con su hija mayor.

Sin embargo, lo mismo sucedió con la otra hija. Entonces, San Nicolás volvió a donar las monedas de oro de forma anónima. El padre de las niñas, muy agradecido, quiso conocer la identidad de quienes tan generosamente las habían ayudado, por lo que se escondió junto a la ventana y esperó a que llegara el benefactor. Al verlo, se emocionó mucho y, aunque Nicolau le hizo prometer que no se lo diría a nadie, no se contuvo y difundió la historia por la ciudad. Muchas leyendas hicieron que la fama del santo se extendiera por todo el continente.

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Santa de hoy

Sin embargo, el Santa Claus que conocemos hoy solo tomó esta forma a partir del siglo XIX. En 1863, el dibujante Thomas Nast de la revista Harper's Weekly comenzó a desarrollar su propia imagen de Santa Claus. Le dio una barba y se lo presentó vestido de pieles, de la cabeza a los pies.

A finales del siglo XIX, la figura de Papá Noel ya aparecía por todas partes, pero no estaba estandarizada. Lo representaban tanto grandes como pequeños, generalmente regordete, pero a veces normal o ligeramente robusto y vestido con pieles o con prendas rojas, azules, verdes o granates. Poco a poco, el color rojo se convirtió en el favorito.

El siglo XIX fue fundamental para la difusión y consolidación de la figura de Papá Noel. Por un lado, se definieron sus rasgos y atributos más característicos y, por otro, continuó el proceso, que lo transformaría paulatinamente en un personaje secular.

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Árbol de Navidad

Hay una leyenda de Europa, concretamente de la primera mitad del siglo VIII, en la que se dice que un roble que los paganos creían sagrado cayó sobre un abeto, pero este último quedó milagrosamente intacto y por eso se proclamó el árbol del niño Jesús. Su forma triangular fue adoptada como símbolo de la Santísima Trinidad y la luz de las estrellas en la cúspide se convirtió en la representación de Dios Padre.

Los adornos simbolizan la alegría por el nacimiento de Jesús y las bolas, estrellas y campanas que cuelgan del árbol de Navidad representan las piedras, manzanas y otros elementos que en el pasado decoraban el roble, antecesor del actual pino navideño. Se cree que, como el roble pierde sus hojas durante el invierno, fue necesario llenarlo de adornos para darle el aspecto de un árbol en su plenitud, lleno de frutos.

Las luces del árbol representan la fe. En el pasado, se usaban velas en lugar de luces artificiales, y estas velas correspondían a la purificación; su llama era el símbolo con el que se representaba a Cristo como la luz del mundo.

La estrella representa la luz que guió a los fieles y a los magos a Belén para adorar al niño Jesús.

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Intercambio de regalos

Algunas personas creen que el intercambio de regalos simboliza la ofrenda que Dios hizo a los seres humanos al enviar a Jesús; otros creen que esta práctica está relacionada con los dones que se le dieron al niño Jesús en el momento de su nacimiento.

Actualmente, se conciben como una expresión de amor y amistad. Pero lo importante a la hora de dar obsequios es la actitud, porque, sin tener en cuenta el valor del obsequio, lo que emerge es el espíritu de generosidad y buen corazón de quienes los están dando, y el sentimiento de agradecimiento y humildad por parte de quienes reciben el obsequio. .

Dado que la época navideña se considera un momento para compartir y expresar cariño, ofrecer algo a los demás es una forma de cumplir con esta tradición. Las galletas navideñas también pueden ser un buen regalo.

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