Obesidad infantil: sepa cómo evitar este diagnóstico

Existe una fuerte evidencia de que un niño con sobrepeso probablemente se convierta en un adulto obeso. Una de las razones de la obesidad infantil puede ser que comer los tipos de alimentos incorrectos (refrescos y jugos azucarados, por ejemplo) y hacer ejercicio insuficiente a una edad temprana son hábitos que son difíciles de perder cuando se crece.

Una cuestión de peso

El número de niños con sobrepeso y obesidad está creciendo de forma rápida y alarmante. Estas estadísticas tienen serias implicaciones:

  • Los niños ahora están sujetos a una epidemia de diabetes tipo 2, una enfermedad que alguna vez ocurrió exclusivamente en la mediana edad o después.
  • La epidemia de obesidad es hoy más dañina para los niños que la exposición al tabaco, las drogas y el alcohol combinados.
  • Sin cambios importantes y más ejercicio para quemar calorías, los niños de hoy pueden tener una esperanza de vida más corta que la de sus padres.

El papel de los padres

Las investigaciones revelan que el entorno familiar es uno de los más fuertes en cuanto al pronóstico de la obesidad infantil. Un estudio encontró que los hijos de padres sedentarios tenían más probabilidades de aumentar de peso y tener sobrepeso que los hijos de padres activos. Por lo tanto, un niño con un padre obeso tiene un 40% de probabilidades de volverse obeso también.

Por lo tanto, si los padres no están informados o son descuidados acerca de la alimentación saludable y hacen poco ejercicio, expondrán a sus hijos a los riesgos de un estilo de vida favorable a la obesidad. Ser un buen ejemplo, comer bien y hacer ejercicio con regularidad, es fundamental para enseñar a los niños el debido respeto por su cuerpo.

Además, el uso de alimentos como método de control de la conducta también puede fomentar actitudes incorrectas en los niños. Si recibe dulces o chocolates como recompensa por su buen comportamiento, y le dicen que debe comerse todas las verduras de postre, están enviando mensajes sobre comida “buena” y “mala” a una edad muy temprana.

Sea proactivo

Ser creativo en la planificación de las comidas puede ser una forma de introducir sutilmente alimentos más saludables en la dieta familiar. A la mayoría de los niños les gusta la dulzura natural de la fruta fresca, por lo que una ensalada de frutas servida con yogur bajo en grasa es un postre delicioso. Disfrazar la comida sana como “comida rápida” también puede dar un resultado excelente: los sándwiches caseros con pan integral, tomates frescos, lechuga crujiente y hamburguesas a la parrilla (elaboradas con carne molida magra de alta calidad) proporcionan una comida saludable.

También puede ser útil tratar de reducir gradualmente la cantidad de sal y azúcar agregadas a las recetas; los niños probablemente se resistirán a los cambios drásticos, pero es posible que no noten una disminución lenta pero constante.

Pon un buen ejemplo

Los expertos en nutrición le dirán que el mejor lugar para comer una comida casera es en la mesa con su familia. Pero, en su mayor parte, para muchas personas, esto simplemente no es factible. Puede que tenga que quedarse sin trabajo y realizar otras tareas. Entonces, cuando llegues a casa, preparar la cena puede ser una tarea imposible.

Pero en realidad, no hay razón para no intentar tomar decisiones más saludables para usted y sus hijos. Aquí algunas ideas:

  • Preste atención a sus porciones. Si tiene que comer comida rápida, elija la porción más pequeña posible, nunca la de gran tamaño, por muy barata que parezca. Ahorrará unas 190 kcal por comida. O, mejor aún, comparta una pequeña porción con sus hijos.
  • Elija el lugar con más opciones. Opta por barras de bocadillos que sirvan bocadillos y te permitan a ti y a tus hijos elegir pan (elige pan 100% integral), salsa (mostaza, un poco de aceite de oliva, vinagre balsámico o jugo de limón), y donde puedas agregar rellenos de verduras. Seleccione carnes más saludables, como pechuga de pollo sin piel (a la parrilla, no frita) o pavo y otras opciones magras.
  • Ensalada en un plato extra, por favor. Siempre anime a sus hijos a que pidan una ensalada adicional y elijan aderezos bajos en calorías. Esto ayudará a saciarlos y les dará una porción extra de vegetales esenciales.
  • Detente en las tiendas. Si va a llevar a sus hijos a caminar, pase primero por el supermercado para comprar agua, verduras en rodajas, hummus, yogur y queso bajo en grasa, incluso sushi y ensaladas. Su familia disfrutará del picnic al aire libre, incluso si come en el automóvil.

Encuentra el equilibrio

Al intentar cambiar los hábitos de alimentación y ejercicio de los niños, es importante evitar las críticas y ofrecer apoyo y aliento en todo momento. Los niños necesitan sentir que estos buenos hábitos son agradables y positivos, y no están asociados con sentimientos negativos. También es posible hacer que un niño se obsesione con el peso hasta el punto de que niños de seis y siete años comiencen a hacer dieta. El equilibrio es esencial y los cambios graduales en lugar de drásticos darán los mejores resultados a largo plazo.