Alimentos frescos: ¡cuantos más, mejor!

Muchos alimentos frescos (verduras, frutas y productos perecederos) comienzan a perder su valor nutricional en el momento de la recolección. Consumiéndolos lo más rápido posible, disfrutará del mejor sabor y beneficios para la salud, al tiempo que ahorra y reduce su huella ecológica, es decir, genera un menor impacto en el medio ambiente.

Los 10 consejos para consumir alimentos frescos

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La mejor manera de obtener productos frescos es plantarlos. La segunda mejor opción es comprar alimentos frescos de producción local. Cuanto más tiempo se almacena y transporta la comida, menor valor nutricional tiene. Aproximadamente el 10% de ese valor se pierde, especialmente la vitamina C, en el camino desde la siembra hasta la mesa. Descubra 12 razones para comprar productos locales y ahorrar dinero.

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Compra alimentos de temporada. Evite los productos que se almacenan en hielo durante períodos prolongados. Además de mayor valor nutricional, los productos de temporada tienen un precio más bajo. ¿Conoces los frutos de cada temporada? ¡Entonces descúbrelo aquí!

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Compre alimentos en pequeñas cantidades y utilícelos rápidamente, incluso si eso significa comprar más de una vez a la semana. Pero, si compró demasiado, aquí le mostramos cómo no dejar que se echen a perder.

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Manipule las verduras frágiles con cuidado, ya que duelen con facilidad y se deterioran rápidamente.

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Preste atención a los procedimientos de almacenamiento correctos para cada producto: ayudan a conservar los alimentos.

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Prepare las verduras justo antes de comerlas. Una vez cortadas, comienzan a perder vitaminas. Sumergirlos en agua también contribuye a la pérdida de nutrientes. Finalmente, guarde las porciones cortadas y sin usar en una bolsa de plástico dentro del refrigerador.

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Deje que los frutos maduren a temperatura ambiente, lejos de la luz solar directa, que puede destruir nutrientes como las vitaminas A y C. Incluso, el enfriamiento paraliza el proceso de maduración.

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Coma carne y pescado dentro de los 2 días posteriores a la compra. Lleve el pescado a la nevera o al congelador lo antes posible; el alto contenido de ácidos grasos hace que se deteriore rápidamente. Pero siempre guarde la carne y el pescado en el estante inferior del refrigerador o en su propio cajón, para evitar que los líquidos que puedan gotear de estos alimentos goteen sobre otros, como las verduras.

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Al comprar, piense en el menú de la semana y planee consumir primero el producto más perecedero. Las hojas y las hierbas tienen un alto contenido de agua y tienden a marchitarse rápidamente. Las frutas maduras duelen fácilmente. Las raíces, la calabaza, el brócoli, la manzana y la naranja duran más si se almacenan correctamente.

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Beba jugo de frutas y verduras frescas dentro de las 3 a 4 horas posteriores a la preparación. Cuanto más se expone el jugo al aire, más se oxida y comienza a perder importantes nutrientes. Además, intente agregar un poco de la pulpa colada al jugo, que es rico en fibra. Disfruta y descubre unos jugos refrescantes perfectos para el verano.

No te pierdas este consejo

Tenga una bolsa térmica en el maletero del automóvil para que los alimentos perecederos como la carne, el pescado, los productos lácteos y las hierbas no se echen a perder en el camino a casa. Algunos cubitos de hielo pueden ayudar a mantener una temperatura baja uniforme en la bolsa.